Hemos cambiado en todos los sentidos, y para mejor. Recuerdo de niño una vida basada en la supervivencia, eso si, feliz. Ahora veo a las nuevas generaciones a las que no falta de nada, salvo, quizá, cariño y más relación directa con otros niños, compartiendo ratos más allá del colegio o del instituto.
En otros aspectos tambien hemos cambiado. Pasar un día en la playa era un momento que tardaba años en llegar para un leonés, y mira que estaba cerca la de Gijón, pero entonces no lo estaba tanto. Ahora basta poco más de una hora para darse un baño salado y un paseo relajado pisando la arena.
Y tantas y tantas cosas más...

Hermosos recuerdos.
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